Toca olvidar lo hasta ahora aprendido

Al nacer David nos vimos saturados por un montón de consejos (y todos muy parecidos) acerca de su crianza. Cómo y cada cuánto darle el pecho, cuándo hay que cogerlo y cuándo no, cómo dormirlo…

Así que, con esa información, empezamos nuestra nueva vida junto con nuestro pequeño.
Enseguida descubrimos que las cosas no iban a ser nada fáciles, puesto que nos decían que no había que cogerlo demasiado para que no se malacostumbrara y mi bebé reclamaba el brazo constantemente. Nos insistían en que no lo dejara dormirse al pecho ni lo metiera en mi cama, pero esa era de la única manera en la que podía dormir sin pasar antes por un rato terrible de lloros inconsolables.
Entonces empezó a surgir en mí el dilema de si hacer caso a lo que el mundo me decía o a mi instinto. Y decidí tomar mis propias decisiones … cogía a mi hijo tanto como me apetecía y lo metí en nuestra cama (entre otras cosas).
Pero aunque tomé la decisión de practicar el colecho (David duerme en su cunita junto a nuestra cama pero en cuanto se despierta, sean las 12 de la noche o las 5 de la mañana, viene a la camita con nosotros) y me encantaba sentir a David dormidito a mi lado, no lo llegaba a disfrutar plenamente, algo fallaba …
Fallaba que no conseguía sacar de mi cabeza todas esas voces que me decían que era un error y, aunque yo sentía que no lo era, no tenía la suficiente confianza en mí misma como para obedecer a mi instinto olvidando todo lo demás.
Por otro lado, me generaba mucho estrés el hecho de poner “fechas límite”. Me explico: a veces pensaba, “está muy bien dormir los tres, pero supongo que cuando David tenga “X” edad, será el momento de pasarlo a la habitación”. Esto hacía que conforme se acercaba el momento señalado, me angustiara pensando en que debería empezar a cambiar nuestra rutina nocturna, cuando a ninguno de los tres nos apetecía lo mas mínimo. Y mentalmente buscaba cualquier excusa para alargar un tiempo mas esa “fecha límite”. Pero esto convertía el colecho en un trámite hasta que David durmiera solo, ya que ése era realmente el objetivo a lograr.

Afortunadamente para mí, de un tiempo a esta parte, me he dado cuenta de que el colecho es un objetivo en sí mismo, no un trámite por el que pasar para conseguir el verdadero objetivo, que es que David duerma solo.Y como es un objetivo en sí mismo, no necesito ponerme fechas de cuándo debe terminar puesto que no hay ningún motivo para dejar de practicarlo mientras los tres lo disfrutemos. De hecho, como pensamos aumentar la familia, estamos planeando poner una camita pegada a la nuestra para poder seguir durmiendo todos juntos …

Creo que es una gran idea desaprender lo aprendido y borrar de nuestra mente todo aquello que no nos deje disfrutar plenamente de lo que hacemos en lo que respecta a la crianza de nuestros hijos. Porque si no lo hacemos entramos en tierra de nadie: un terreno en el que la sensación de culpa por no hacer lo que nos dicen no nos deja ser felices con la decisión que hemos tomado. Y así nos perdemos la mejor parte.

Así que sería bueno empezar a confiar plenamente en nosotras mismas y en nuestras decisiones. Porque solo así podremos ser completamente felices y hacer felices a nuestros hijos.

Nosotros seguiremos durmiendo juntitos todo el tiempo que David quiera, con la conciencia tranquila y sin  dudas al respecto. De hecho, ya se me hace difícil imaginarme dormir sin él!


Llega Septiembre

En pocos días empieza septiembre. Un mes hasta hace pocos días muy temido para mi, puesto que era (y es, pero ahora menos) un mes de grandes cambios.
Primero estaba la entrada de David en la guardería, que no me dejaba vivir.  Afortunadamente, hemos zanjado este tema y vivo mucho más tranquila al respecto.
Segundo, el ingreso de mi yaya en la residencia…hay días que dice que sí que quiere ir y días que dice que no. De hecho, creo que le contamos las cosas y al minuto se le olvidan, por lo que no ha servido de mucho el hablar con ella del tema…cuando se encuentre allí le vendrá de nuevas, como si nadie le hubiera dicho nada…así que presiento que va a ser intenso…
Tercero, el tema del favor que nos pidieron, del que hablé en una entrada anterior…durante la primera quincena de este més sabremos si ha servido de algo. Cruzo los dedos para que así sea.
Cuarto, (y esto no me preocupa, sino que me alegra muchísimo), el día 2 de Septiembre vuelvo a ver a Alejandro Sanz en concierto!!! Seguro que me lo paso en grande, aunque creo que superar la primera fila del último concierto en Madrid va a ser dificil!!! (os enlazo la entrada donde hablo de dicho concierto por si no la visteis)
Y por último, el 24 de septiembre mi niño cumplirá dos añitos…que emoción!!! Así que lo que empezó planteándose como un més muy negro, ya no lo es tanto, pero aún así va a ser durillo. Espero disfrutar mucho de lo bueno y que lo malo sea lo menos malo posible!!


El método Ferber

En el blog alternativo, encontré este testimonio de unos padres que aplicaron el Método Ferber, que me puso los pelos de punta.
¿¿Que si el método funciona?? como nos cuentan estos padres, desgraciadamente si…y muchos niños lo sufren cada noche.
No me alargo más, os dejo el testimonio. En otra entrada os contaré mi experiencia personal al respecto y como llegamos a dormir como dormimos hoy.
 Culpables, lo hicimos. Nos quedamos en la cama  una noche y dejamos a nuestro hijo de 8 meses llorando en la oscuridad. No teníamos planes de implementar el método Ferber. De hecho mi esposo y yo, ambos creíamos fuertemente que era cruel dejar a un niño en la oscuridad. Nos declaramos temporalmente como en estado de demencia o como auto defensa.
Todos han escuchado sobre el método Ferber. Con el que tu enseñas a tu hijo a dormir solo incrementando espacios de tiempo para consolarle cuando él llora. No le tocas o no le coges en brazos. Pero le haces saber que estas ahí. Es un programa de modificación de comportamiento que enseña a tu hijo a consolarse él solo. Nunca soñé que podría pasar por esto como experiencia propia.
Nosotros ciertamente no tuvimos la paciencia suficiente para mecer a nuestro segundo hijo cada noche como lo hicimos locamente con nuestra hija de ahora ya 7 años. La hora de irse a la cama fue una ardua tarea con ella- fue más complicado y delicado que robar secretos de estado-.
Después de cantar canción tras canción, debíamos llevarla suavemente hacia su cuna, meciéndola mientras verificábamos sus parpados palpitar. Debíamos bajarla cm a cm hasta que su cuerpo tocara el colchón. Muy lentamente debíamos retirar primero una mano luego la otra, dejando solo los dedos para mantener contacto. Luego cuidadosamente podíamos levantar el dedo deslizándolo mientras nos ibamos sigilosamente de la habitación. Con cualquier paso, los ojos podrían abrirse y exponer nuestro engaño y todo el proceso tendría que comenzar de nuevo.
Años más tarde, aun bostezamos pensando en el procedimiento. ¡Nos pusimos de acuerdo que nuestro segundo niño simplemente tendría que aprender a dormir!.
Convertirse en una familia Ferber es cuestión de oportunidad. Nuestro pequeño niño requirió mecerle, cantarle y llevarle en brazos desde el principio. Gradualmente llegó a ser un tirano, despertándonos hasta 10 veces por noche. Durante las vacaciones con la familia de mi esposo fue el colmo, debimos hacer turnos para mecerle y cantarle en nuestro diminuto cuarto, sabiendo que toda la familia se despertaba con cada grito, frecuente y escandaloso.
Volvimos del viaje y pensamos que ciertas cosas deberían mejorar una vez que todos estuviéramos durmiendo en nuestras camas. La primera noche en casa, a la 1 am después de la tercera vez que llamó despertándonos, en nuestro delirio de estar privados de sueño le dimos una oportunidad al doctor Ferber.
Fueran cerca de una hora de gritos y cuidadosas salidas y regresos programados y así sucesivamente hacia la cuna, pero todos finalmente dormimos esa noche. Después de dos noches de cada vez menos despertares frecuentes fuimos una familia Ferber.
Suena bastante simple, ¿no es cierto?.
Pero cuando te despiertas a las 3 am y sientes tu corazón roto por los múltiples gemidos ahogándose que son como cuchilladas y que tú sabes que deberían ser escuchadas, parece simplemente inhumano. Cuando caminas hacia la habitación y una cara roja de tanto gritar y cubierta de lágrimas y mocos, te confronta acusándote, tú simplemente quieres tener a tu hijo en tus brazos y calmar la situación con abrazos y susurros tranquilizantes.
Aunque el método Ferber funciona, tú no puedes evitar creer que si fueras mejor padre tendrías ganas de estar cantando y meciéndole toda la noche, o hacer un espacio en tu dormitorio, en tu cama para un pequeño cuerpecito extra.
Es como si nos diésemos una paliza a nosotros mismos, aun cuando descubrimos que el método funcionaba. Nada acerca de esto parece correcto – excepto por el hecho de que funcionó. Pronto pudimos poner a nuestro hijo en su cama y él pudo sobrellevar esto solo. Pero yo eché de menos estas ocasiones para mecerlo. Eché de menos su suave cabeza en mis brazos y la tranquila respiración contra mi piel.
Ahora “nuestra pequeña historia de éxito Ferber” va al fondo de las escaleras cada noche y pide para ir a cama. Si tratas de mecerlo o abrazarlo a la hora de acostarse se aleja retorciéndose, aun en medio de la noche, con un terrible frío. Él rehuye a ser mecido o cantado.
Le enseñamos a consolarse él solo, sin saber que estuvimos dejando escapar nuestra propia capacidad de hacer eso por él.


¡De vacaciones!

A partir del martes y hasta el día 31 nos vamos de vacaciones a Formentera. Allí seguramente no tendré acceso a internet, ni tiempo para ponerme a ello, así que esta será mi última entrada hasta agosto.

Espero tener un montón de experiencias maravillosas estos días y compartirlas con vosotras a la vuelta. El año pasado, en Formentera, David disfrutó muchisimo e hizo un montón de adelantos. Allí todo son estímulos para el y, como el entorno es mas favorable, tiene mas libertad de movimiento y miles de sitios nuevos que explorar.
Queria aprovechar la ocasión para daros las gracias a todas por seguir y comentar mi blog. Para mi este espacio se ha convertido en algo muy importante y me llena de orgullo ver que otras mamis se interesan por lo que escribo.
También me alegra muchísimo darme cuenta de que somos muchas las mamás que compartimos este tipo de crianza. Siento que formo parte de algo, de una pequeña tribu y estoy segura de que, unidas, seremos capaces de cambiar muchas cosas.
Así que, en principio, me despido hasta agosto. Os dejo antes unas cuantas fotos de mi tesorito tal como está ahora. A la vuelta pondré otras de después de las vacaciones para que veais lo morenazo que se pone mi niño!!


Contra el menú infantil

Contra el menú infantil

Max, de la maravillosa web Familias en Ruta, ha tenido la amabilidad de colaborar con Creciendo con David escribiendo este artículo acerca de la alimentación infantil (de los conocidos menus infantiles) que me ha encantado y del que comparto hasta la última coma.

Pasaos por su blog, leed el artículo y dadnos vuestra opinión al respecto!

CONTRA EL MENÚ INFANTIL

Nuestro  país es uno de los más visitados del mundo. Su oferta de alojamientos, la variedad de climas y su diversidad natural y cultural es asombrosa y sin embargo en cuanto al turismo familiar se refiere todavía estamos lejos de países europeos como Francia, Reino Unido, Alemania, y no digamos los países escandinavos.

En los últimos años se están haciendo sin embargo progresos importantes. Cada vez son más habituales los alojamientos y atracciones turísticas tanto de la costa como del interior donde alguien ha pensado en planificar y atender las necesidades específicas de los niños: áreas de juegos exteriores o interiores  seguras y bien equipados, tronas y demás accesorios disponibles para los peques y -es muy de agradecer –  un trato amable y considerado para las familias que evita cierto tipo de miradas asesinas.

Lo tenemos muy claro: por una parte como madres y padres somos evidentemente los responsables de atender que nuestros hijos cumplan con unos mínimos de convivencia en espacios compartidos, todo esto forma también parte de su educación. Por la otra, los niños necesitan de forma natural y como personas jugar, llorar o tal vez tomar el pecho y estas necesidades deben ser previstas y por tanto ser posibles si es que nos queremos considerar un país avanzado que respeta a sus ciudadanos tengan éstos de la edad que tengan.

En ese sentido los menús infantiles que cada vez se encuentran más en los restaurantes parecen ir en la buena dirección. La idea en principio es buena. Uno pensaría en una variedad de alimentos y una cantidad de comida adaptados a las necesidades de los niños y a los maltrechos bolsillos de las familias. Sin embargo la decepción no tarda en llegar.

No tarda en llegar cuando comprobamos que el supuesto menú infantil consiste, casi invariablemente siempre en nuestro país (como si se tratase de una misteriosa conspiración), en macarrones ( a veces spaguetti) con tomate de primero y escalope o pollo con patatas de segundo siendo los postes fruta, yogur o helado, el colmo de la variedad.

Y todo esto en un país con una de las mejores y más ricas tradiciones culinarias del mundo. Vamos a ver: ¿es que la pasta no se puede cocinar de otra manera,  ¿sólo hay macarrones  o spaguetti? ¿sólo se pueden condimentar con tomate?. Cualquier italiano se moriría de la risa.

Y la carne. ¿No se podría elaborar un poco más? Que pasa que frita y rebozadita se hace más rápida y a los niños les gusta igual?. Amigos hosteleros, me temo que aquí tienen una asignatura pendiente.

Muchos nutricionistas  cuestionan actualmente la conveniencia de mezclar las proteinas con los hidratos de carbono y más en un país con las tasas de obesidad infantil a las que estamos llegando. Además a este menú le falta alguna de estos tres elementos absolutamente esenciales sobre todo en edad infantil: verduras, legumbres y cereales de buena calidad, o sea, integrales a partir de los tres años y hasta los 99.  Así de sencillo, no hay que ser ningún experto para saberlo..

Así que tres cositas para ir concluyendo. Una que en los menús lo que debería haber es la posibilidad real de escoger entre varias cosas. Dos: que un perfecto menú infantil podría consistir en servir los mismos platos que a los padres que podrían tener por ejemplo la mitad de la cantidad y de precio. Porque, como me decía recientemente una madre amiga mÍa: ¿pero como me puede estar zampando yo una ensalada mezclum con queso de cabra, reducción de módena y frutos secos mientras mis hijos se pelean con la sosería de unos macarrones pasados de cocción y una salsa de pote?. Y tres. Nunca agradeceremos bastante la aportación del libro de Carlos Gonzalez “Mi niño no me come”. Ayudémosles a formar su paladar, a ser exigentes con la calidad de lo que comen, a que coman variado y disfruten de todo tipo de sabores, a que aprendan a identificar y a saciar su propia hambre. Si nuestros hijos han ampliado nuestros horizontes vitales ¿por qué nosotros reducimos los suyos?. Bueno, y ya puestos, una cuarta cosita ¿Para cuando menús de comida ecológica en todas las escuelas?. Porque también podríamos hablar de los menús escolares y de los cáterings ¿ a qué sí?.